miércoles, 5 de julio de 2017

El rendimiento académico de los alumnos Waldorf

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Hablamos de la pedagogía Waldorf, como hemos hablado de muchas otras pedagogías. No estamos en este blog ni mucho menos vinculados a ella. Pero no nos causa ningún empacho hacernos eco de la misma. Tiene, en muchos aspectos, la brillantez del sentido común a la hora de hacer las cosas. Y, por supuesto, muchos estudios que, cada cuando, van certificando lo que gran parte del sentido educativo más perspicaz y apasionado con esta profesión, practica. En esta ocasión además esta reflexión hace alusión a la inclusión de alumnos con "riesgo de exclusión social". Y por eso también nos interesa. O precisamente por eso. 

Muchos papás y mamás tienen la creencia de que en las escuelas Waldorf o en otras escuelas independientes los niños se lo pasan bien pero no aprenden tanto como en los colegios normales, de modo que después no estarán bien preparados para la escuela primaria, el instituto o la universidad. Esta idea es comprensible, pues participa de la (única) experiencia que la mayoría hemos tenido: aprender mucho, estudiar, preparar exámenes, hacer los deberes… no es algo divertido. Al final siempre hace falta mucho sacrificio para sacar buenas notas, y si hay mucho disfrute, es que algo falla.

¿Hasta qué punto esta creencia es cierta? Afortunadamente, desde hace unos años contamos con un abundante número de estudios empíricos internacionales (Reino Unido, Alemania, EEUU, Austria, Australia, Nueva Zelanda) y varios informes PISA que nos pueden dar una respuesta [1]. Exponemos a continuación los hallazgos de estos estudios, de forma literal, para que podáis sacar vuestras propias conclusiones.Test estandarizados: EEUU y Alemania
Los alumnos Waldorf están menos expuestos a los test estandarizados, y normalmente no realizan pruebas de este tipo antes de los 14 años. A pesar de ello, en EEUU, las puntuaciones en los Test SAT de los alumnos Waldorf están normalmente por encima de la media nacional, especialmente en pruebas verbales.[24] Los estudios que comparan los resultados de las pruebas de acceso a la universidad en Alemania encontraron que, en conjunto, los el porcentaje de graduados Waldorf que pasaron el examen fue el doble o el triple que los estudiantes del sistema estatal. [24][25]

Los alumnos Waldorf no usan libros de texto, en cada asignatura confeccionan su propio libro con sus anotaciones e investigaciones (cuadernos de la Escuela Waldorf La Marina, en Benidorm)

EEUU. Investigación sobre escuelas Waldorf

Una investigación sobre las escuelas Waldorf de Estados Unidos realizada en 1995 encontró que, en general, los padres consideraban que las escuelas Waldorf lograban alcanzar los principales intereses de los estudiantes, y describían su educación como aquella que «integraba el desarrollo estético, espiritual e interpersonal del niño con el desarrollo intelectual riguroso», preservando en los estudiantes el entusiasmo para aprender de modo que pueden desarrollar un mejor sentido de la confianza en uno mismo y la auto-guía.
La opinión de la mayoría de alumnos era positiva sobre la escuela, y afirmaban vivirla como «una comunidad de amigos», y resaltaban las oportunidades para crecer y desarrollarse a través de la amplia gama de actividades ofrecidas, para aprender cuando estaban preparados apara aprender, para desarrollar la imaginación, y para alcanzar la comprensión del mundo a la vez que comprenderse a uno mismo. Muchos estudiantes también destacaron la amabilidad de sus compañeros y el hecho de tener la oportunidad de pensar las cosas por ellos mismos, sin recibir conclusiones masticadas por el maestro, y la capacidad de estar positivo y libre de presiones a la hora de enfrentar los problemas. Los estudiantes también sugirieron algunas mejoras tales como más clases de educación física, más preparación para los test estandarizados, clases de política mundial y clases de informática. Tanto profesores como padres y estudiantes coincidieron al expresar su deseo de mejorar la diversidad del cuerpo docente, especialmente mediante el incremento de la presencia de minorías como los afroamericanos e hispanoamericanos. [23]

Estudio sobre la aplicación de los métodos Waldorf en alumnos de riesgo

La escuela Thomas E. Mathews Community en California atiende a delincuentes juveniles de alto riesgo, muchos de los cuales poseen «discapacidades en el aprendizaje». La escuela cambió al método Waldorf en los años 90. En 1999 una investigación de la escuela encontró que los estudiantes «habían mejorado su actitud hacia el aprendizaje, mejor interacción social y un progreso académico excelente».[21][22] Este estudio identificaba la integración de las artes «en casi cada unidad del curriculum y en casi todas las actividades de clase» como la herramienta más efectiva para ayudar a los estudiantes a superar los patrones de fracaso. La investigación también halló mejoras significativas en las calificaciones de lectura y matemáticas, participación de los estudiantes, concentración, apertura y entusiasmo, así como en la estabilidad emocional, civismo y tenacidad.[22]

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En las escuelas Waldorf, cada actividad es una oportunidad para trabajar metódicamente las habilidades sociales, y los maestros han sido entrenados específicamente para ello como parte importante de su formación. Alumnos con su maestra compartiendo el almuerzo en el centro Madre Tierra (Cuenca)

Estudio comparativo de desarrollo moral

Una investigación norteamericana concluyó que los alumnos Waldorf puntuaban significativamente más alto en los test de razonamiento moral que los alumnos escuelas de bachillerato públicas y que los alumnos de institutos de bachillerato religiosos. Los estudiantes Waldorf eran también, de lejos, más propensos a opinar sobre el estudio y la investigación en general, y a sugerir posibles mejoras en la técnica de investigación y ofrecer modos alternativos para resolver los dilemas morales que aparecían durante el estudio.[20] 

Arte y creatividad

Un estudio que comparaba la habilidad en dibujo de los niños en escuelas Waldorf, Montessori y centro públicos concluyó que «la aproximación al arte en las escuelas Waldorf conduce, no sólo a dibujos de calificación alta, imaginativos y de elevada habilidad en el trazado y el uso del color, sino también a dibujos de observación más precisos y detallados» Otro estudio concluyó que los alumnos Waldorf alcanzan mayores puntuaciones medias en el Test Torrance de Habilidad en Pensamiento Creativo que los alumnos estatales.

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Diversas instantáneas del centro Madre Tierra (Cuenca): aula maternal, alumnos de infantil practicando el bordado, jardín de la escuela, y alumnos de primaria trabajando operaciones con fracciones mediante fichas de dominó.

lunes, 3 de julio de 2017

Un niño sin escolarizar en las plantaciones de cacao de Costa de Marfil


Relato del día a día de un niño sin escolarizar que trabaja en plantaciones de cacao de Costa de Marfil

Un niño con machete y sin lápiz

Moise, de 10 años, sostiene un machete durante su trabajo en los campos de cacao, cerca de Bodouakro, en el departamento de Daloa, en Costa de Marfil. 

No ha sido una buena cosecha, no llueve, el arroz no ha crecido y la mandioca se ha echado a perder. Es difícil llegar a todas las raciones para la escuela de Bodouakro, en Costa de Marfil. Ni los panes ni los peces se reproducen en un plato. No. Pero algo de milagro tiene esto. Hoy comerán más de 200 niños. Por el ventanuco del comedor encuentro los ojos de Moise, de 10 años. Nos conocimos esta mañana. Entonces no sonreía. O sí, pero le puede la timidez y pega la barbilla al cuello. Lleva un machete tan largo como su brazo, que tiene varios cortes. Un machete que me transporta a la cocina de una casa del mal llamado primer mundo (¿primeros en qué? otro día debatimos) y a la escena de pánico cuando uno de nuestros niños agarra un cuchillo. Boom. De frente. 

sábado, 1 de julio de 2017

El Colegio El Espinillo (Villaverde) aprende a superar el fracaso escolar


El colegio de Villaverde que pasó de dar miedo a codearse con los mejores de Madrid
La escuela El Espinillo lleva 17 años con programas de atención a la diversidad e implantando valores con los que combaten el estigma del barrio al que pertenecen

Profesores y dirección del colegio El Espinillo. (M. Z.)

En uno de los barrios más desfavorecidos de Madrid se sitúa uno de los mejores colegios públicos de la capital, El Espinillo, que desde hace años despunta en los 'rankings' educativos gracias a un programa muy definido de atención a la diversidad y a su organización exhaustiva en todos los niveles educativos.

Al salir de la parada de metro Ciudad de los Ángeles, en el sur de Madrid, el paisaje se dibuja con bloques de ladrillo salpicados de toldos verdes. A un lado, una empresa de camiones da la bienvenida al barrio y unas medianeras verdes acompañan al paseante. Al fondo, la M-40, que rodea y delimita las afueras de Madrid, rompe con el horizonte y marca la frontera.

Cerca de allí se oyen las risas y los gritos de decenas de niños que se resguardan en las sombras durante el recreo en un día especialmente caluroso de junio mientras los cuidadores los refrescan con agua. A simple vista, nada llama la atención en el colegio El Espinillo, en Villaverde, aunque tras su verja esté uno de los mejores colegios públicos de la ciudad.

viernes, 30 de junio de 2017

¿Qué sentido tiene REPETIR curso?


REPETIR: VOLVER A LA CASILLA DE SALIDA 






















"No repetir" era una de las propuestas fundamentales de la Carta a una Maestra (Alumnos de la Escuela de Barbiana). La reflexión sobre el tema, ahora que acaban los cursos y estamos devanándonos la cabeza en las Juntas de Evaluación y en las Valoraciones de los resultados académicos, merece la pena. Todos sabemos lo que es norma de la Administración Educativa pero eso no puede evitar nuestra reflexión. Lo cierto es que, como concluye esta artículo, demasiadas veces se desplaza el problema de forma unilateral a la única responsabilidad del alumno. ¿Se podría enfocar el tema de otra manera, de una manera en la evidentemente el alumno también fuera responsable?. Vamos a dialogar. 

«No promoción»
Es el eufemismo con el que las leyes educativas denominan al hecho de repetir curso

A pesar de considerar la evaluación del proceso de aprendizaje del alumnado de Educación Obligatoria como «continua, formativa e integradora», en realidad, la evaluación está basada en el modelo examen, donde la repetición es el castigo de los «malos estudiantes». Un modelo sancionador en lugar de un modelo de aprendizaje:

Encontrar los puntos deficitarios del proceso individual de cada alumno para poner en marcha las acciones necesarias para la mejora de las competencias del alumno y del proceso.

El eufemismo legislativo se pasa pronto, porque enseguida la normativa deja claro que lo contrario a promocionar es repetir: « …y repetirá curso cuando tenga evaluación negativa en tres o más materias».

Casilla de salida

También enseguida la normativa pone en entredicho la supuesta bondad de la medida cuando legisla que «se podrá repetir el mismo curso una sola vez, y dos veces como máximo dentro de la etapa»: si es una «buena medida», ¿por qué limitarla?

Así llega la realidad: aprender como juego de un extraño parchís donde al sacar tres veces un 4, vuelves a la casilla de salida.

El sentido de la evaluación

El primer error respecto a la repetición como medida de mejora es el sentido mismo de la evaluación.
La evaluación es una etapa más del proceso educativo. Sin embargo, este elemento que tienen una base fundamentalmente educativa y una dinámica procesual, se transforma una meta del mismo.

Una evaluación planteada como un elemento de mejora para los docentes y alumnos no podría ser tomada como un juicio que dictara sentencia. Una sentencia final e inapelable, cuya ejecución es un número, y su justificación un examen que “no es imparcial”, pues sólo muestra una parte. Argumentos de muy poco peso para el objetivo que debería perseguir: conocer y refrendar el aprendizaje real del alumnado, los hechos que le han acompañado y el diseño de las posibilidades de mejora.


La repetición de curso no es una oportunidad es un castigo

La repetición de curso es un error: Elijo, y resumo, cinco motivos que aduce Mariano Fernández-Enguita:

  • La repetición no mejora los resultados académicos de los estudiantes… ni les ayuda a nivelarse con el resto.
  • Los alumnos que repiten tienen una mayor probabilidad de dejar la escuela que aquellos que no lo hacen.
  • Repetir perjudica el desarrollo socioemocional del alumno… dado que retiras al niño de su entorno social y lo pones en uno extraño.
  • Repetir es costoso para el alumno y para el sistema.
  • La política de repetición es altamente regresiva en igualdad de oportunidades.


Visto así, las evaluaciones y las repeticiones se parecen muy poco a lo que deberían ser.

Y es que, quizás, las evaluaciones finales, esas largas sesiones de evaluación final, solo deberían servir para dejar previsto cómo comenzar el curso siguiente… para «no repetir curso». Se trataría de debatir y descubrir cuáles fueron los errores del curso actual, para no volver a reproducirlos y para proponer nuevas ideas. Una memoria del curso viva y alejada de lo administrativo «rellena papeles».

Repite curso

«La repetición de curso es una práctica pedagógica ineficaz en términos de alcanzar los objetivos que se propone. Es más la evidencia sugiere que en el corto plazo podría tener efectos negativos en el rendimiento académico, afectando de manera heterogénea a los alumnos».

Concluye uno de los estudios1 sobre la efectividad de la repetición en la mejora del rendimiento educativo financiado por la Fundación Ramón Areces.

El segundo error es enfocar el tema desde el paradigma de «el fracaso del alumno»

Repetir significa «volver a hacer una cosa que ya se había hecho o a decir algo que ya se había dicho». La propia expresión «repetir» refleja la inutilidad como proceso de mejora.

Leía hace unos días un artículo en el País con muchos «me gusta», pero un tanto contradictorio en sí mismo, pues mientras ponían énfasis en elemento críticos: «Que los estudiantes repitan es un fallo del sistema, no de los estudiantes» (Andreas Schleicher, director de Educación de la OCDE y principal impulsor del informe PISA)… enseguida afloraban otros «valores» y «opiniones» un poco incongruentes con lo anterior y el relato se desviaba hacia soluciones que no son más que la reedición de fracasos anteriores: dedicar ese presupuesto (que se ahorra con la no repetición) en «ayudas para los alumnos más rezagados»; «volver a diseñar planes como el PROA»…

Y es que los planes específicos para repetidores o suspensos señalan al alumnado como único culpable.