jueves, 10 de noviembre de 2016

Consumo de alcohol entre los jóvenes españoles

Resultado de imagen de jóvenes y alcoholLas adicciones en general comienzan, o se empiezan a detectar como tales,  en esta etapa que llamamos adolescencia. Todos los estudios relacionados sólo con el ámbito de la neurociencia nos señalan los graves prejuicios que éstas suponen cuando las adicciones es a determinadas sustancias (drogas en general), pero no lo son menos graves cuándo la adicción tiene lugar sin sustancias (adicciones al smartphone por ejemplo). 
En este artículo, sociológico, se constata que es una realidad creciente entre los jóvenes aunque no afecta a todos los jóvenes por igual. También se constata el desconocimiento o la ignorancia selectiva que normalmente tenemos los adultos- padres de esta realidad. Tal vez no cuándo nos hablan de "los otros jóvenes", pero si cuando nos hablan de "nuestros hijos".  La pregunta que deben hacerse todos, especialmente los educadores, es la de por qué se vienen dando estos fenómenos de forma creciente, ¿qué significa realmente "hacernos adictos"?. Las escuelas de psicología más humanistas lo tienen claro: con frecuencia de lo que carecemos es del sentido de la vida. Muchos también hemos llegado a esta conclusión desde la experiencia cotidiana de trabajo con cientos de jóvenes.  

Uno de cada diez jóvenes de entre 12 y 18 años consume alcohol cada semana, y poco más de un tercio, al menos una vez al mes, en tanto que las tasas se elevan entre los jóvenes de 16 y 18 años hasta un 22,8% y 61,7%, respectivamente, según la Encuesta sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanza Secundaria en España (Estudes). La muerte de una niña de 12 años en un pueblo de Madrid ha hecho saltar todas las alarmas. 

Más de la mitad de los jóvenes asegura que comenzó a beber con amigos y el 37% lo hace para "probar".
Entre las bebidas alcohólicas que consumen con más frecuencia el fin de semana, el 55,2% opta por licores de alta graduación mientras que sus padres creen que es así en el 36,8% de los casos y, en general, éstos indican unas tasas inferiores a las declaradas por sus hijos.
El 24,1% de los padres piensa que sus hijos no compran alcohol, pero sólo el 12,7% de los jóvenes dice no hacerlo. El 39,4% dijo que lo adquiere en grandes o medianas superficies, el 19,9% en bares y el 11,3% en tiendas de "chinos".

En calles y plazas

Los jóvenes suelen beber en calles, plazas o parques, así lo afirma el 41,5% de los entrevistados y el 33,1% en una casa, propia o ajena.
Sólo uno de cada cuatro jóvenes que consume alcohol querría dejar de beber o, al menos, reducir su consumo.
Según el estudio Juventud y Alcohol, elaborado por la Fundación Pfeizer, la mayoría de los entrevistados dice no hablar nunca o casi nunca con sus padres sobre el consumo de alcohol, algo que se produce en mayor medida entre los jóvenes de 12 a 15 años, que entre los que superan esa edad.
Según la encuesta, ocho de cada diez jóvenes reconoce haber bebido alguna vez y lo mayoría lo ha hecho recientemente. Además este hábito está más extendido entre las chicas (78,2%) que entre los chicos (75,3%).
El 22% de las chicas que estudian secundaria y el 32% de los chicos admiten que consumen alcohol para emborracharse o para atracarsebinge drinking. 
El 43% de los estudiantes de 16 años y la mitad de los de 17 se han atracado de alcohol (cinco o más copas en un corto espacio de tiempo) alguna vez en el último mes.
La elevada prevalencia del alcohol entre los jóvenes se debe en gran medida a que la perciben como la sustancia menos peligrosa. También consideran que el tabaco es más peligroso que el cannabis, aunque su consumo (25,4%) no está tan extendido como el hábito de fumar cigarrillos, que en 2014 alcanzó su mínimo histórico (31,4%).

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