lunes, 12 de septiembre de 2011

Impactos de las multinacionales en la sociedad



De acuerdo con el Banco Mundial, el crecimiento global se ha repartido de forma muy irregular. La diferencia de ingresos entre países ricos y pobres se ha ensanchado así como la diferencia entre ricos y pobres dentro de los países.



Relaciones con los Estados

Las multinacionales suelen tener un poder importante, que les permite negociar en condiciones de fuerza ante Gobiernos, sindicatos, sectores de la sociedad civil local, comunidades indígenas, etc.  Esto suele generar mucha desconfianza, pues en ocasiones usan su poder para exigir rebajas de impuestos, condiciones laborales abusivas, salarios bajos o débiles regulaciones medioambientales.

La tensión puede ser aún mayor si se trata de multinacionales de países del Norte que están operando en el Sur, ya que a la asimetría de poder entre la multinacional y los agentes locales se suma la asimetría entre países.
Es en los países en desarrollo donde suele ser más fuerte el debate sobre el papel de las multinacionales y donde sus actuaciones generan más polémica. En muchos casos estos países tienen recursos naturales y mano de obra barata, que las multinacionales tratan de aprovechar (ya que es lo contrario de lo que pasa en sus países de origen). Esto da lugar a conflictos sobre cómo gestionar y repartir los beneficios. En muchos casos se las acusa de imponer unas condiciones que se traducen en una mengua de la soberanía nacional, o de ser agentes del neocolonialismo.


Impacto en el empleo

Uno de los principales beneficios teóricos que provoca a corto plazo la llegada de multinacionales a los países del Sur es la creación de empleo. Los gobiernos suelen señalar la creación de puestos de trabajo como una de las principales razones para alentar la llegada de las grandes empresas extranjeras.

Pero las multinacionales no siempre crean empleo. El tipo de inversión que realizan de forma más frecuente es la compra de activos de entidades ya existentes. Con estas operaciones, las compañías crecen económicamente, pero no necesariamente en tamaño real. Son habituales los procesos de reducción de costes y despidos, y también son frecuentes las subcontrataciones.
En países de América Latina o Asia, el crecimiento de puestos de trabajo en las nuevas industrias – cuando se produce- no puede compensar el ritmo de la pérdida de puestos de trabajo en las industrias locales tradicionales.

El control de la tecnología

Las tecnologías son un factor clave que permite optimizar la producción, producir a ritmos más acelerados y reducir costes laborales indirectos. Pero además, permite segmentar la producción, es decir, producir diferentes componentes en distintos lugares y con ello incrementar los beneficios.
Un 95% de las patentes pertenecen a empresas multinacionales del Norte. Más de 80% de las innovaciones tecnológicas se generan en EE UU, la UE y Japón. La patente, tal y como se concibe actualmente, es una figura relativamente nueva amparada por la OMC y que implica que se puede patentar incluso seres vivos, conocimientos ancestrales o patrimonio natural (como las semillas).
Mediante el nuevo sistema de patentes, países y comunidades que tradicionalmente han acumulado este saber no podrán hacer uso de esos conocimientos, tecnologías o componentes naturales, a menos que tengan la autorización de la compañía que posee la patente.
La cuestión fiscal
La evasión fiscal es otra vía que utilizan las multinacionales para reducir costes. Para ello usan diversas técnicas que se podrían denominar de “contabilidad creativa”. Una de ellas es la manipulación de los precios de transferencia de forma que el acento de los beneficios se ponga en aquel de los lugares donde la carga impositiva sea menor.
Otra fórmula es canalizar la mayoría de los beneficios a través de paraísos fiscales, es decir, lugares donde no se aplican impuestos sobre los beneficios, donde prima el secreto bancario, y donde no se penaliza el blanqueo de dinero.

La organización Christian Aid ha calculado que las multinacionales evaden impuestos por un total de 160.000 millones de dólares al año en el total de los países del Sur, una cifra que ronda los 50.000 millones en América Latina.

La cantidad es entre tres y cuatro veces mayor a los 50.000 millones de dólares que el Banco Mundial estima necesarios para financiar los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU.
Con respecto a la cantidad que se ha evadido en América Latina, 50.000 millones de dólares equivalen al total de las exportaciones argentinas en 2007, y también a las reservas monetarias del Banco Central del mismo país.

Multinacionales y conflictos

Otra esfera de injerencia política es la participación de multinacionales en conflictos armados o en la perpetuación de distintas formas de violencia en los países en los que invierten. Estas injerencias pueden ser diversas.
Puede ocurrir que una compañía contrate a personal armado para proteger sus instalaciones en zonas de conflicto o, también, que empresa compre directamente materias primas a una de las partes del conflicto armado, contribuyendo en ambos casos a la perpetuación y agravamiento de la violencia.
El siguiente grado puede ser que tenga interés en el conflicto porque facilita sus operaciones. También puede estar interesada en que lo gane alguna de las partes, generalmente aquella con la que ha acordado unas determinadas condiciones de operación.

El nivel máximo de implicación se produce cuando la empresa participa en la propia generación del conflicto. El ejemplo que se cita más frecuentemente es el caso de Royal Dutch-Shell en Nigeria. Las comunidades ogoni ejercieron una fuerte oposición a sus operaciones de extracción de petróleo y gas, ya que sus territorios sufrieron una contaminación masiva y perdieron sus medios de subsistencia. La empresa suministró armas al Gobierno para reprimirlos.

Impacto en el medio ambiente

En numerosas ocasiones la actividad de las multinacionales deja un rastro de contaminación de las aguas, los suelos y el aire, la alteración o pérdida de flora y fauna, o graves alteraciones paisajísticas. Las empresas del sector extractivo y la energía son las que causan más daños al medio ambiente. En muchos casos, sus actividades de exploración, explotación, transporte, etc., causan graves desequilibrios medioambientales, a veces irreversibles. Además, en muchas ocasiones usan en los países del Sur unas tecnologías y un know-how que hace tiempo que han abandonado por obsoletas en sus países de origen.
En el caso del turismo, un ejemplo de comportamiento depredador lo ofrecen las empresas españolas del sector. Después de arrasar las costas del Levante y el sur de España con un modelo de construcción masiva e insostenible, y una vez agotadas las posibilidades del mismo, han decidido ampliar sus horizontes y reproducir ese modelo en otros lugares.

Desigualdad y pobreza

De acuerdo con el Banco Mundial, el crecimiento global se ha repartido de forma muy irregular. La diferencia de ingresos entre países ricos y pobres se ha ensanchado así como la diferencia entre ricos y pobres dentro de los países.

Actualmente los 122 países del Sur concentran el 85% de la población mundial, pero su participación en el comercio internacional es del 25%. El 1% de los habitantes más ricos de la tierra ganan tanto dinero como el 57% más pobre, y hay 1.800 millones de personas que viven con menos de un dólar al día, es decir, bajo la línea de la extrema pobreza.

Muchos Gobiernos de países del Sur identifican la inversión extranjera con prosperidad. Sin embargo las multinacionales suelen pedir que se limiten los obstáculos y regulaciones, por ejemplo para instalarse en zonas francas, exentas de impuestos, donde la mano de obra es barata y controlada y por tanto los beneficios para la economía receptora son mínimos o nulos, pero los beneficios para las empresas son notables.
La incidencia de la pobreza en América Latina se mantiene en torno a 184 millones de personas pobres (que viven con menos de dos dólares al día), de los cuales unos 68 millones viven en la pobreza extrema (menos de un dólar al día). La pobreza  alcanza como promedio regional a un 34,1% de la población

Autor: Fuente: Greenpeace-

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