martes, 29 de abril de 2014

5 técnicas de estudio que no te funcionan (y 5 que sí)






CON MIS RESERVAS SOBRE EL CONTENIDO. Pero así se las gastan los psicólogos

Subrayar un texto para memorizarlo mejor. Lo hemos hecho todos y todas, ¿cierto? Para mejorar nuestro aprendizaje de un determinado texto, lo subrayamos a medida que en él vamos encontrando partes destacables. Pues no sirve. Esto es lo que se extrae del reciente estudio realizado por Association for Psychological Science (y que descubrimos a través de Dolors Reig). Pero no solamente eso concluye el estudio, sino que tira por tierra la fama de otras técnicas ampliamente utilizadas para estudiar.

5 técnicas de aprendizaje que NO funcionan

1- Subrayar texto: Como decíamos, no genera buenos resultados. De hecho, puede ser incluso perjudicial (pues nos aleja de la visión conceptual y nos centra en el detalle).

2- Releer: La relectura, es decir, leer una y otra vez un mismo texto a la espera de que se nos quede grabado a fuego; esta técnica ha probado ser, según el estudio, muy ineficiente (se requiere mucho esfuerzo para pocos resultados relevantes).

3- Mnemotecnia: El uso de reglas mnemotécnicas para recordar nombres y datos ha demostrado ser muy ineficaz.

4- Imagenería: Utilizar imágenes, reales o abstractas, para aprender conceptos no ha probado su valía a la hora de asimilar el conocimiento.

5- Resúmenes: Otro clásico que cae. Resumir un texto no ha conseguido altas cotas de eficacia tampoco.

Hay que decir que, en realidad, el estudio explica que estas técnicas no es que no sean útiles sino que su utilidad depende en demasía de muchos factores y que, por tanto, los resultados no son, de media, aceptables y generalizables. Por contra, el mismo estudio nos revela cuáles son las 5 técnicas que mejor resultados han obtenido en las pruebas.

5 técnicas de aprendizaje que SÍ funcionan




1. Práctica distribuida: Es mucho más efectivo estudiar a través de muchas pequeñas sesiones que estudiar seguido durante muchas horas. Así, dispersar el estudio ayuda a sedimentar el conocimiento y evita el embotamiento del cerebro que no puede digerir tanta información súbitamente en sesiones más largas e intensas.

2- Testeo: Someterse regularmente a preguntas sobre lo aprendido, insistir en recuperar los datos aprendidos de manera periódica muestra un alto grado de eficacia en el aprendizaje.

3- Aprendizaje intercalado: En vez de estudiar un tema completo primero y después otro tema, etc., ha probado ser mucho más eficaz para el aprendizaje el intercalar estos temas a la hora de estudiarlos, pues el cerebro tiende puentes entre los diferentes temas, ayudando así a su consolidación más duradera.

4- Elaboración interrogativa: Preguntarse constantemente el porqué de lo aprendido ha demostrado ser extremadamente efectivo. El estudiante se cuestiona cada dato almacenado e intenta encontrar en el resto de información adquirida una respuesta plausible, generando una solidez enorme en el aprendizaje.

5- Autoexplicación: Explicarse a si mismo, de manera coherente y ordenada, lo aprendido parecer ser igualmente útil a la hora de aprender.

De estas cinco, revela el estudio, las dos primeras (práctica distribuida y testeo) han demostrado ser, de largo, las más eficaces. Y aunque las otras tres no han sobresalido, sí han probado ser aceptablemente eficaces.
Resumiendo

- Ahora ya sabes por qué no sacaste mejores notas. Simplemente subrayaste demasiado.

- Ahora ya no tienes excusa de cara a los próximos exámenes.

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