martes, 18 de octubre de 2016

¿Por qué es importante aprender a organizarse en la adolescencia?

 

Padres y docentes, como “cuidadores” de los cerebros de los adolescentes, tienen la oportunidad de proporcionarles un regalo precioso: herramientas y habilidades para que utilicen estas redes neuronales fundamentales. Estas los ayudarán a construir y reforzarán sus capacidades para alcanzar su potencial más alto y aumentarán su satisfacción y éxito para afrontar los desafíos y oportunidades del siglo 21.

"No sé si han visto alguna vez un mapa de la mente de una persona.
A veces los médicos trazan mapas de otras partes suyas y su propio mapa puede resultar interesantísimo, pero a ver si alguna vez los pillan trazando un mapa de la mente de un niño, que no sólo es confusa, sino que no para de dar vueltas. Tiene líneas en zigzag como las oscilaciones de la temperatura de un gráfico cuando tienen fiebre…"
Peter Pan, Pág. 6
James Matthew Barrie (1911)

Si bien los cambios físicos en la adolescencia son, a priori, los más visibles, los cambios en el temperamento son todavía más fuertes y, tal vez, los que más sorprenden a los padres y educadores, ya que el niño dócil, cariñoso y amable de hace unos años ha dado paso a un joven con un carácter más difícil y distante.

Varias alteraciones en la personalidad ocurren durante este período de la vida. Las principales transformaciones se dan en el humor, la sustitución del interés por las cuestiones familiares que son reemplazadas por la atención a las relaciones sociales dentro del grupo de amigos, en donde tratarán de pertenecer de cualquier modo y “cueste lo que cueste”.

Este periodo de la vida, a su vez, coincide con el despertar del interés por el sexo, la muestra de rebeldía para con los adultos y el comienzo de planteos sobre cuestiones como la religión. Tanta concentración en asuntos por descubrir, consecuentemente, lleva a muchos de los adolescentes a perder el interés por los estudios.

Además, los chicos y jóvenes de entre 8 y 15 años que nacieron “conectados” a aparatos tecnológicos (en torno a ellos van conformando su identidad, privacidad e imaginación) añaden un desafío inédito en la historia para padres y educadores. A ellos se los llama “nativos digitales” o “Generación App”, en referencia a las aplicaciones que utilizan, cotidianamente, en los dispositivos que llevan en sus bolsillos. Este marco influencia directamente en el desarrollo de su personalidad, en la manera de percibir el mundo y en la forma de relacionarse con otras personas, de estudiar, de aprender, de entretenerse, etc. Frente a este contexto, ¿cuál sería la cuestión más desafiante? Pues que la vida digital no los desconecte de sí mismos.

Biológicamente, conjuntamente con las alteraciones y “ajustes” hormonales, ocurren cambios orgánicos en el cerebro adolescente. Estar al tanto de estos ayuda a comprender la conducta y el comportamiento de los jóvenes. La Neuróloga Judy Willis, MD., describe los años adolescentes como “el paso del caos a la claridad” y afirma “sus cerebros están pasando por un cambio extremadamente dinámico”.

El desarrollo cerebral es un proceso continuo y si bien existe una nueva etapa que inicia con la pubertad (relacionado al despertar sexual y diversos cambios corporales) este proceso continúa de forma ininterrumpida hasta casi los 30 años.

Durante la adolescencia, la corteza prefrontal resulta ser el área de reorganización más activa del cerebro. Es en esta zona en donde se encuentran las redes de control cognitivo-ejecutivo y emocional. Las redes implicadas en las funciones ejecutivas dirigen los procesos mentales complejos.

Estas redes no llegan a la plena eficacia, es decir, a su completa madurez hasta la edad adulta temprana (27/30 años). Cuando están bien estimuladas, las funciones ejecutivas en última instancia guían las capacidades cerebrales relacionadas con:

  • Manejar la estabilidad emocional;
  • Controlar los impulsos;
  • Planear;
  • Actuar positivamente frente a la retroalimentación (feedback);
  • Aprender de los errores;
  • Ser resiliente;
  • Anticiparse ante la toma de decisiones y la realización de elecciones.

Si bien la promoción de habilidades emocionales comienza desde que los niños son pequeños y continúa durante la juventud, la adolescencia temprana (entre los 10 años y 12 años) resultaría ser el momento más propicio para promover la construcción de habilidades de organización y priorización de la información como así también la gestión del tiempo de los hijos y estudiantes. La promoción de estas habilidades brindan refuerzo para guiarlos y, además, proporcionan la activación de estas áreas del cerebro para el fortalecimiento de estas redes cuando se encuentran en la “hora pico” de su capacidad de neuroplasticidad. Como resultado de este fortalecimiento, los adolescentes desarrollarán más habilidades en el camino a convertirse en aprendices más autónomos.

Brindar ayuda

Principalmente, es necesario brindar apoyo porque durante toda la adolescencia (sobre todo en el caso de los varones), las estructuras cerebrales encargadas de las funciones ejecutivas se encuentran nulamente desarrolladas. Es decir, cuando inicia la pubertad, las funciones ejecutivas son una utopía y generalmente se mantendrán así durante todo el paso por la secundaria.

La guía de las familias y de las instituciones educativas, durante esta etapa, se torna trascendental puesto que los adultos responsables serían su "prefrontal suplente", guiándolos y apoyándolo en las buenas conductas y corrigiendo las incorrectas, lo que colaborará con el desarrollo.

Las familias tendrán un seguimiento diferente, pero podría decirse que para los docentes sería regar una planta que probablemente no vean crecer durante los años que estos jóvenes sean sus estudiantes.

¿Por qué enseñar organización?

El motivo fundamental radica en que se necesita una buena organización para preparar y completar la mayoría de las actividades relacionadas con la escuela y, más tarde, con la vida. El desarrollo de esta función se vuelve aún más crítico para cumplir eficazmente con las responsabilidades y los requisitos de la escuela y actividades extracurriculares, que usualmente aumentan cada año. Así, fomentar el uso de estrategias que incrementen la consciencia, es decir, la atención de los adolescentes en estas habilidades, será ayudarlos a construir el capital intelectual que necesitan. Siendo fundamental la asociación con un conocimiento previo para que la persona pueda adquirir un nuevo aprendizaje.

Como actividad para abordar la promoción de la atención se puede ofrecer a los adolescentes preguntas como las siguientes:

  • ¿Cómo se puede ordenar su música en listas de reproducción?
  • ¿Cómo organizar sus archivos en su computadora?

También, en la escuela, se pueden hacer preguntas sobre cuestiones que les resultan familiares y que ya están organizadas sistemáticamente, como, por ejemplo:
  • ¿Cómo está organizado el contenido de este libro? ¿A qué parte del libro te dirigís para saber dónde encontrar un tema en particular?
  • ¿Qué organización es la que ves en la tabla periódica de los elementos?
  • ¿Qué organización es la que ves en la división de las plantas y los animales en categorías tales como reinos, género y especie?

Tanto si el adolescente muestra signos de dificultad para cumplir con sus tareas o se ve abrumado por la cantidad de obligaciones una buena estrategia es fomentar el uso de “una agenda”. Se puede ofrecer la opción de utilizar agendas clásicas (encuadernadas) o bien las aplicaciones que se hallan en los dispositivos móviles.

Para la planificación, elegir el tipo de agenda más conveniente: por semanas o días del mes, e incluso por horas del día, si fuese necesario. Se puede, como complemento, añadir recordatorios en el celular para que puedan estar siempre al tanto de las tareas (trabajos que entregar, actividades extra-curriculares, fechas de exámenes, etc.), incluso sin tenerlas todo el tiempo en mente, lo que los liberará del estrés de estar pensar “¿qué tenía que hacer hoy?”.

Finalmente, es preciso recordar que para lograr un hábito es necesaria la repetición, prueba y error, ensayo, ajuste y guía. Los adultos deberían practicar el arte de la paciencia ofreciendo repetir y fortalecer consignas las veces que fuese necesario hasta que tan ansiada práctica se convierta, finalmente, en un hábito.

Bibliografía:
Judy Willis. Brain Development and Adolescent Growth Spurts. Edutopia, 2016 Feb 11.http://www.edutopia.org/blog/brain-development-adolescent-growth-spurts-judy-willis
Kathryn Mills. 3 things neuroscience teaches us about the changing “teenage brain”. Learning & the Brain, 2015. https://www.learningandthebrain.com/blog/teenagebrain/
Marisa M. Silveri. What Were You Thinking?! – Understanding the Neurobiology of the Teen Brain. The Dana Foundation, 2015. 
Blakemore SJ. The social brain in adolescence. Nat Rev Neurosci. 2008 Apr;9(4):267-77. doi: 10.1038/nrn2353.
Petanjek Z, Judaš M, Šimic G, Rasin MR, Uylings HB, Rakic P, Kostovic I. Extraordinary neoteny of synaptic spines in the human prefrontal cortex. Proc Natl Acad Sci U S A. 2011 Aug 9;108(32):13281-6. doi: 10.1073/pnas.1105108108.https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/pmid/21788513/
Blakemore SJ, Mills KL. Is adolescence a sensitive period for sociocultural processing? Annu Rev Psychol. 2014;65:187-207. doi: 10.1146/annurev-psych-010213-115202.
Willis, J., (2009). Inspiring Middle School Minds: Gifted, Creative, & Challenging. Great Potential Pr., Inc. ISBN: 0910707936.
Gardner, H. y Katie Davis, (2014). The App Generation: How Today's Youth Navigate Identity, Intimacy, and Imagination in a Digital World. Yale University Press. ISBN: 0300209347.

Autor:
PROF. ALEJANDRA DEL FABRO

Directora del Instituto Idio+delfabro. Miembro de Cambridge Neuroscience, donde publica trabajos compartiendo experiencias a pie de aula aplicando las neurociencias. Miembro de ASCD, Asociación para el desarrollo de la Currícula.


Artículo de uso libre, sólo se pide citar autor y fuente (Asociación Educar para el Desarrollo Humano).

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